Trabajadoras y jubiladas, miembros de la ITG, criticaron el ajuste de Bs. 300.000 entre salario y cestaticket, que les alcanza para comer dos días.

“No alcanza para nada”. Trabajadoras y jubiladas de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y miembros de la Intersectorial de Trabajadores de Guayana (ITG) cuestionaron el ajuste de Bs. 300.000 entre el salario mínimo y cestaticket, que calificaron como una burla.

“El aumento de salario mínimo fue un chiste. No haces nada. Son dos días de comida y mal comidos, porque no puedes comprar proteína. Hay padres que no tienen cómo alimentar a sus hijos. Para mí es un chiste. Da sentimientos encontrados, te ríes y a la vez te da ira, frustración. Cada vez que entro a la cocina, pido a Dios que me ayude, que me dé tolerancia y la paciencia para reinventarme”, manifestó Yaniré Rodríguez, jubilada de CVG.

Nancy Castillo, trabajadora activa de CVG, señaló que en muchos casos, lo que hacen trabajadores es “comprar un pollo, lo sancochamos, hacemos sopa, lo esmechamos y tratamos de estirarlo. Ojalá el pollo fuese elástico para estirarlo lo más que pueda. Muchos compañeros se vienen sin desayunar y no cenan, traen un poquito de almuerzo para no desmayarse”.

Advirtió que con respecto a la entrega de sardinas que hacen en la empresa, estas no son bien manipuladas, por lo que pudiera provocar una intoxicación a los trabajadores y familiares.

Reiteraron que desde antes del incremento, 300.000 bolívares no alcanzaba ni para una semana de comida, menos ahora cuando los precios de los alimentos vuelven a subir.

“Si compramos la harina para las arepas, ¿con qué la rellenamos? El huevo está caro, el queso, la mortadela”, afirmó.

Trabajadores comparten parte de los productos de las cajas CLAP que les entregan en la empresa, con compañeros de grupos familiares mayores, para ayudarlos.