Venezuela, el paraíso de los contrabandistas es el resultado de la investigación de un año emprendida por cinco medios, entre ellos Correo del Caroní. Devela cómo grupos armados y militares corruptos se benefician del contrabando de extracción de oro, cuyo origen real es borrado y, en ese contexto, llega a enormes clientes de Estados Unidos y Europa. En esta sombría dinámica, se acelera la violencia y el deterioro socioambiental.

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El oro venezolano sigue traspasando fronteras, recorriendo cientos de kilómetros y esquivando débiles y corruptos controles. Sin importar la sangre derramada en las minas del sur de Venezuela, la presión sobre las comunidades indígenas o la destrucción socioambiental como consecuencia de un modelo extractivista desenfrenado, el metal nacional llega a naciones vecinas como Colombia, vuela a las islas del Caribe e, incluso, a países de Europa, Medio Oriente y el resto de América.

Venezuela, el paraíso de los contrabandistas es el resultado de una investigación de un año, continuación de la plataforma Explorando el Arco Minero, publicada en enero de 2018.

Las indagaciones se concentran en cómo el oro sale por la ruta del contrabando de extracción fuera del territorio venezolano, con la participación de grupos armados, autoridades fronterizas corruptas, guerrilla y cuerpos de seguridad en los caminos de escape. El origen real del metal es borrado y eso facilita su llegada a grandes corporaciones en Estados Unidos y Suiza, entre otras naciones del mundo.

El trabajo fue realizado a través de la alianza periodística entre Correo del Caroní (Venezuela), De Correspondent (Países Bajos), InfoAmazonía (Brasil), Miami Herald-Nuevo Herald (Estados Unidos) y Runrun.es (Venezuela). Fue posible gracias a la Human Rights Foundation y es apoyado por una contribución del Fondo Holandés para Proyectos de Periodismo.

 
Las islas de Aruba y Curazao funcionan como un trampolín para los minerales de conflicto así como el oro venezolano | Foto Bram Ebus | InfoAmazonía
 


El especial consta de cinco reportajes en profundidad que abordan la situación de la irregular comercialización del oro venezolano:

 

1. Crimen organizado controla la explotación de oro en Venezuela, por Algimiro Montiel y Jorge Benezra: Todos los ingredientes para un mineral de conflicto se pueden encontrar en el sur de Venezuela. Un cóctel peligroso de múltiples grupos armados y oficiales corruptos controlan la extracción del oro del país antes de llevarlo a las fronteras.

2. Refugiados reclutados caminan con oro a través de la frontera colombiana, por Bram Ebus: Todos los días, miles de venezolanos cruzan la frontera hacia Colombia; en la sombra del éxodo histórico de Venezuela innumerables kilos de oro se introducen por contrabando. Grupos de criminales organizados, comerciantes y oficiales militares corruptos de Venezuela controlan un negocio multimillonario transfronterizo.

3. La fiebre del oro en la Amazonía aterroriza a tierras indígenas, por Bram Ebus: Las comunidades indígenas están expuestas a la violencia y prácticas mineras contaminantes en las zonas fronterizas del sur de Colombia y Venezuela. En la Amazonía, los ríos son las autopistas de la selva y brindan a los traficantes una excelente oportunidad para transportar sus mercancías.

4. La lavandería de oro del Caribe, por Bram Ebus: Desde 2014, al menos 160 toneladas de oro venezolano se han movido a través de las islas de Aruba y Curazao. Estos destinos turísticos funcionan como un trampolín para los minerales de conflicto así como el oro venezolano manchado de sangre que cambia su color bajo el sol del Caribe.

5. El oro venezolano termina secretamente en los mercados internacionales, por Antonio Maria Delgado, Jay Weaver, Jim Wyss, Kyra Gurney, Nicholas Nehamas y Pamela Kalkman: El oro proveniente de fuentes no éticas de Venezuela ingresa a las cadenas de suministro mundiales luego de ser lavado en países vecinos como Colombia e islas del Caribe. A pesar de las sanciones internacionales y directrices de debida diligencia, aerolíneas siguen volando con oro a los mercados europeos y estadounidenses.